Por Rodrigo Nacif (Enviado especial en China)
Primero hay que saber sufrir, parece que sí. A la Selección le costó un montón sin dudas fue el partido más difícil de esta copa del mundo en los Rollers Games. El partido había arrancado complicado, cerrado, difícil. Angola proponía resistencia y Argentina no le encontraba el camino, hasta que apareció el “Cabezon” Nicolía frotando la lámpara con un remate de frente al arco colocándola abajo del palo derecho del arquero Angoleño para que nada pueda hacer y así quebrar el marcador.

Otra vez a los 13 minutos apareció Nicolía para poner el 2 a 0 y parecí a que los de Giuliani destrababan el partido, sobre todo cuando Lucas Ordoñez ponía el tercero.
Pero el segundo tiempo fue totalmente negro para la albiceleste. Angola salió a quemar las naves, y se encontró con el descuento, y hasta llego a empatar de la mano de Martin Payero faltando dos minutos para el final del partido.

Ya en el alargue, con muchos nervios, imprecisión se jugaban 10 minutos extras para definir la historia, y ahí con eso que llaman estirpe de campeón o vaya a saber uno que, apareció Matías Platero faltando 3 minutos para el cierre del segundo tiempo del alargue para meter un remate junto al palo y vencer la portería de Veludo que fue una de las figuras del partido.

Sufrió, demasiado para ser cuartos de final, porque Angola fue un rival a la altura de la instancia. Hubo que esperar al alargue y los corazones debieron soportar quizás la primer prueba de fuego de lo que



























