Lo que empezó como un simple comentario en redes sociales terminó convirtiéndose en una historia inolvidable que cruzó fronteras y llegó hasta el corazón del automovilismo mundial. En pleno Gran Premio de Las Vegas, un auto en miniatura fabricado en San Juan fue entregado nada menos que a Franco Colapinto, el piloto argentino sensación de la Fórmula 1. Su creador, Leonardo Bustos, alma detrás de @acuatroslot, todavía no sale de su asombro: su obra llegó más lejos de lo que jamás imaginó.


Todo comenzó con un comentario en redes

En diálogo con 0264Noticias, Leonardo contó que la historia arrancó de manera inesperada.
“Yo sigo a Mariano en redes. Él es fanático de Colapinto, igual que yo. Le hicieron un comentario muy desagradable y como él es muy respetuoso y no contesta, me animé a responder”, recordó.
Ese cruce ocurrió hace apenas mes y medio, pero fue el punto de partida de todo.

Mariano —periodista, productor y parte del equipo de Olga— revisó el perfil de Leonardo y encontró un Renault Clío en miniatura que había fabricado para un piloto del Turismo Pista. Sorprendido, le escribió para preguntarle si él lo hacía. Al confirmarlo, le contó que viajaría al GP de Las Vegas y que quería hacerle un regalo especial a Colapinto.


Del Clío al diseño inspirado en Alpine: el nacimiento de la maqueta

Leonardo le propuso darle una vuelta a la idea:
“Le dije que si quería un Clío lo hacía, pero que sería más divertido hacerlo con los colores de Alpine”, expresó.

Así comenzó el proceso creativo. Tomaron detalles del auto real de Colapinto, adaptaron el diseño a escala y definieron los colores. Cuando Leonardo terminó el primer bosquejo y se lo mostró a Mariano, quedó encantado.

Finalmente se fabricaron cuatro autos: uno para Franco, otro para Mariano, uno para el padre del piloto y otro para el propio Leonardo.

El tiempo jugó en contra. “Me colgué con la fecha y faltaban pocos días para que Mariano viajara. Me puse a mil y lo mandé por micro para que llegara rápido”, contó entre risas. Poco después, el periodista se reunió con Colapinto en Las Vegas y le entregó el regalo en mano.


Un sueño cumplido: una maqueta sanjuanina en la Fórmula 1

Para Leonardo, el momento fue indescriptible.
“Para alguien apasionado del automovilismo, es tocar el cielo con las manos. Soy diseñador gráfico y hace 10 o 12 años cerré mi gráfica para dedicarme a fabricar maquetas. Esto es mi vida”, expresó emocionado.

Su familia también vivió el logro con entusiasmo. “Mi mujer y mi hija manejan las redes. Me dijeron que prestara atención porque podía venir algo lindo. Y así fue: me empezaron a escribir de todo el país para pedirme autos”.

Una maqueta puede tardar un día en fabricarse, aunque el proceso requiere varias etapas: adaptar el diseño del piloto, hacer pruebas, fabricar la carrocería, ruedas, chasis y, por último, las cajitas. Los precios dependen de la cantidad y de la complejidad del diseño.


Una historia que nació en redes y terminó en Las Vegas

Por primera vez, una de sus creaciones llegó a un piloto de Fórmula 1. El modelo utilizado como base fue el auto del campeón de Turismo Pista, Nahuel Della Santina.

Lo que empezó como un comentario espontáneo terminó en una experiencia que Leonardo jamás olvidará.
Una historia sanjuanina que, literalmente, cruzó el mundo para llegar a las manos de uno de los deportistas argentinos del momento.

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